Dr. Fernando Zapata

Cirugía pediátrica segura y especializada.

Tratamientos electivos y de urgencia con cobertura PAD-FONASA: hernias, fimosis, testículo no descendido, hidrocele, tumores cutáneos y más.

Sobre mi

Dr. Fernando Zapata

34 años de experiencia y más de 10.000 cirugías exitosas

Cirujano pediátrico con amplia experiencia en cirugía electiva y de urgencia, especializado en patologías urológicas y de pared abdominal infantil, como hernias, hidrocele, varicocele, fimosis y lesiones cutáneas. Ha ejercido en destacados centros como el Hospital Regional de Rancagua, Clínica Fusat y Clínica Isamédica. Formado como médico cirujano en Venezuela, cuenta con sólida trayectoria hospitalaria desde 1992 y más de una década dedicada a la cirugía pediátrica en Chile, ofreciendo atención integral con cobertura PAD-FONASA.

Experiencia profesional

  • Clínica Isamédica
    Médico Cirujano Pediátrico Adjunto (2017 – actualidad).

  • Hospital Clínico Fusat
    Médico Cirujano Pediátrico Adjunto (2017 – 2024).

  • Hospital Regional Rancagua
    Médico Cirujano Pediátrico Adjunto, Servicio de Cirugía Pediátrica (2014 – 2024).

Educación y formación

  • Cirujano Pediátrico
    Hospital Militar Carlos Arvelo, Caracas, Venezuela (1996 – 1999).

  • Residencia en Cirugía de Adultos
    Hospital Militar HOMELPAVI, Maracay, Venezuela (1994 – 1996).

  • Residencia General
    Hospital Distrital Bejuma, Venezuela (1992 – 1994).

  • Médico Cirujano
    Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela (1992).

Mis especialidades

Cirugías pediatricas

Atención de cirugías de urgencia en Rancagua y Machali.

Cirugías electivas que realizo:

  • Testículo no descendido (unilateral o bilateral).

  • Fimosis, criptorquidia y adherencias balanoprepuciales.

  • Coalescencia de labios menores.

  • Hidrocele y varicocele.

  • Todo tipo de hernias: umbilicales, inguinales, incisionales y femorales.

  • Defectos de pared abdominal.

  • Tumores y lesiones de piel: quistes, lipomas, nevus, entre otros.

¿Qué previsión atiende?

En mis consultas presenciales, cuento con convenio Fonasa y diversas Isapres (sujeto a disponibilidad según el centro). Por otro lado, la modalidad online se realiza de forma particular con boleta de honorarios y no es reembolsable.

Preguntas frecuentes

Al tener un niño(a) anestesiado y con su estomago con contenido alimentario, existe la posibilidad que el contenido refluya hacia la vía aérea, es decir que aspire un vómito. El riesgo de esto es realizar una neumonia aspirativa, la cual es gravísima y requiere manejo en UCI pediátrica.

El ayuno que requieren los niños es distinto para cada edad y depende del tipo de alimento ingerido por última vez. Por eso es muy importante seguir las indicaciones del cirujano(a) y/o anestesista para que el ayuno sea el adecuado según el caso.

Todas las infecciones respiratorias producen una hiperactividad de la vía aérea, es decir, los bronquios y la traquea pueden colapsarse más fácilmente durante la anestesia. Si llegara a pasar esto, el oxígeno que se administra no llega a los pulmones porque el lumen de los bronquios o traquea están colapsados. Esto se conoce como espasmo de la vía aérea. Esta es un situación grave que puede llevar a la muerte, por lo que es aconsejable suspender las cirugías electivas por lo menos 2 semanas después de haber terminado la infección respiratoria

Incidencia de complicaciones anestésicas pediátricas, en manos de especialistas, es bajo. Los riesgos son la aspiración de contenido gástrico, los espasmos de la vía aérea y las reacciones adversas a medicamentos. Estos riesgos se pueden disminuir cumpliendo el ayuno correspondiente y evitar realizar procedimientos electivos cuando los niños están cursando infecciones respiratorias concomitantes. En general no se realizan estudios pre-operatorios para saber si existe reacciones adversas a la anestesia. Es importante dar a conocer si el paciente o familiares de este han tenido reacciones adversas a anestésicos para tomar las medidas necesarias durante la cirugía. Los pacientes que tienen condiciones de base o enfermedades crónicas tienen mayores riesgos anestésicos y dependiendo de la condición puede requerir evaluación por anestesista antes de la cirugía.  

La anestesia general logra, en forma reversible, analgesia, inconciencia, amnesia y relajación muscular, lo cual permite operar sin dolor a un niño(a). Una opción para comenzar la anestesia en los niños es la inhalación de gases a través de una mascarilla. Este es un método frecuente en anestesia pediátrica dado que se evita tener que pinchar a los niños cuando están despiertos para buscar una vía venosa y ocupar anestésicos por la vena para hacerlos dormir. Luego de la inducción anestésica se coloca un tubo endotraqueal u otro sistema para que respire con apoyo de la máquina de anestesia y se complementa la anestesia con otras drogas. La decisión del tipo de anestesia a usar la realiza el anestesista y depende de muchos factores como características del paciente y tipo de cirugía. Generalmente se colocan anestésicos locales en la zona de la herida quirúrgica o en la zona adyacente a esta y en conjunto con drogas endovenosas permite que los niños no tengan dolor en el postoperatorio inmediato.

Todos los procedimientos quirúrgicos dejan cicatrices, algunas más notorias que otras. El objetivo es que esa cicatriz sea lo más pequeña e imperceptible posible.

     El resultado final de una cicatriz depende de varios factores. Uno de estos es la respuesta que tiene cada individuo frente a una herida. Es frecuente observar cicatrices queloídeas en pacientes con historia familiar de cicatrices de mala calidad. Con toda herida se debe realizar precozmente el manejo preventivo de la cicatriz para que esta cicatriz se marque lo menos posible. Pregúntele al cirujano de si hijo(a) cuál es la mejor opción de manejo según el caso. 

Para algunos niños, conocer a qué van a ser enfrentados disminuye la angustia y hace que el proceso sea más fácil.

👶 Lactante

En esta etapa no comprenden explicaciones verbales complejas, por lo que la preparación se centra en transmitir calma y seguridad. Es clave mantener rutinas normales, evitar transmitir ansiedad y asegurar contención afectiva antes y después del procedimiento.

🧒 Preescolar

Los niños pequeños pueden sentir miedo a la separación o a lo desconocido. Se recomienda explicar con palabras simples lo que ocurrirá, sin detalles que generen temor. Validar emociones y reforzar que los padres estarán cerca ayuda a reducir la angustia.

🧑 Escolar

A esta edad entienden mejor los procesos médicos. Es útil explicar de forma honesta qué pasará, resolver dudas y evitar mentiras. Saber qué esperar disminuye ansiedad y aumenta cooperación, especialmente si se refuerza que la cirugía busca ayudarlos.

👦 Adolescente

Los adolescentes requieren información más directa y respetuosa. Valoran participar en decisiones y comprender riesgos y beneficios. La comunicación debe ser clara, empática y orientada a generar confianza, considerando su necesidad de autonomía.

Puede estar quejumbroso e intranquilo, incluso pueden vomitar por la anestesia. En los días siguientes debería estar más activo hasta llegar a comportarse como antes.

Toda operación tiene riesgo de sangrado y de infección, por lo que es importante estar atentos a que tome abundante agua y que no aparezca fiebre. Hay que evitar que se moje, ensucie o que se salga el parche. Signos de complicaciones son dolor que no cede con los analgésicos, fiebre y vómitos abundantes.

Cualquier duda o situación que crean que sea inhabitual contáctese con su cirujano o su equipo quirúrgico o en su defecto vaya al servicio de urgencia correspondiente.

Sí, mis pacientes cuentan con mi número de teléfono para cualquier duda o ayuda antes y después de la operación. 

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